Comparte esta página con tus amigos:

El Bisonte Europeo

Artiodáctilo de la familia de los bóvidos y subfamilia de los bovinos; mide hasta 3,5 m de longitud, 1,80 m de alzada y su peso oscila entre los 800 y 1000 kg. Tiene la cabeza ancha, cruz gibosa, pelo espeso y crespo, de color castaño o negro y muy largo en el pecho, cuello y parte superior de las extremidades anteriores. Su aspecto es realmente poderoso. Abundante en tiempos pasados en los bosques de Europa central, hoy día sólo subsisten pocos ejemplares; otros se encuentran en los jardines zoológicos.

El bisonte europeo vivía antaño en los bosques de Europa central. En la actualidad sólo es posible encontrarlo en algunos parques zoológicos y en las reservas de Polonia y del Cáucaso.

Los bisontes son animales poco prolíficos. Las hembras dan a luz una sola cría aproximadamente cada tres años. Este bajo índice de natalidad ha contribuido, como es lógico, a la casi extinción de la especie.

El Bisonte Europeo

(Bison bonasus)

Puede decirse que el BISONTE EUROPEO es, para la gente de ese continente, la imagen de la fuerza y la potencia. Su cabeza no es excesivamente grande y aparece muy bien formada: el frontal es ancho y alto; las fosas nasales, grandes, redondas, cortadas en forma oblicua; la oreja, corta y redondeada; el ojo, más bien pequeño, circundado por un borde que sobresale de la superficie de la cabeza. El cuello es muy robusto, corto, alto y provisto de una papada que desciende hasta el pecho; el cuerpo está sostenido por patas robustas, mayores las delanteras que las traseras. Dicho cuerpo es muy macizo, arqueado en el dorso, descendiendo suavemente hasta la región sacra. La cola es gruesa y corta y acaba en una gruesa borla de pelo. Los cuernos brotan de los lados de la cabeza; su forma es bastante elegante y son redondos y agudos.

El bisonte pasa el verano y el otoño en las zonas húmedas del bosque, donde permanece escondido entre el arbolado más espeso. En invierno elige lugares más elevados y bosques más secos. Los machos muy viejos permanecen aislados, en tanto que los jóvenes, en verano, se reúnen en rebaños y viven en perfecto acuerdo hasta que se inicia la época del celo. Estos animales desarrollan su actividad tanto de día como en las primeras horas de la noche. Se alimentan de la corteza de los árboles, de hojas, yemas y hierbas; en los meses invernales su alimento se reduce casi exclusivamente a la corteza. Sus árboles predilectos son los fresnos, en cambio no tocan jamás las coníferas. Tienen absoluta necesidad de agua pura y fresca.

Aunque los movimientos del bisonte sean aparentemente bruscos y pesados, es un animal muy vivaz, como puede observarse en sus actividades nocturnas; en general se mueve con paso veloz y su carrera es rápida, alzando y bajando continuamente la cola mientras corre. Los bisontes se bañan muy a gusto en los pantanos y son buenos nadadores, tanto en las aguas estancadas como en las corrientes.

El carácter del animal se modifica con el paso de los años: de joven es alegre y vivaz, y aunque no sea exclusivamente manso, tampoco es agresivo. Pero cuando se hacen viejos, sobre todo los machos, se vuelven rudos y se irritan fácilmente; a la menor contrariedad se encolerizan y entonces son peligrosos.

La época del celo suele presentarse en agosto, alguna vez en setiembre, y dura dos o tres semanas; en ese tiempo los bisontes están más gordos y son más vigorosos que en las restantes estaciones. Las uniones van precedidas de luchas encarnizadas entre los machos, que se lanzan unos contra otros violentamente. A veces, alguno de los machos más jóvenes pierden la vida en esos terribles encuentros.

Terminado este período, los viejos se alejan de la manada y vuelven a su vida tranquila y como contemplativa. Nueve meses después, las hembras dan a luz, generalmente en mayo o a principios de junio. Unos días después del nacimientos, el ternero ya está en disposición de seguir a la madre. En los primeros tiempos, ese ternero, apenas advierte un peligro, se echa al suelo, levanta las orejas, dilata las fosas nasales, abre los ojos y contempla angustiado al enemigo, en tanto que la madre se dispone a enfrentarse con él. La hembra, en estos casos, ataca sin vacilación y fieramente al adversario, siendo por ello muy peligrosa, tanto para el hombre como para los animales.

Comparados con otros bovinos, los bisontes se reproducen a un ritmo muy lento. Se pudo observar que la hembra se halla grávida, como máximo, cada tres años, y cuando envejece estos intervalos se hacen aún mayores.

Desgraciadamente, el bisonte,el único bovino salvaje y el mayor mamífero indígena de Europa, está hoy extinguido, en estado libre, en el continente europeo y sólo se le encuentra en los parques nacionales y en algunos grandes jardines zoológicos.

Con el fin de salvar la especie, en 1923 se fundó una sociedad internacional para la protección de la misma. Se intentó introducirla de nuevo en la selva de origen, y así, en 1929, fueron llevados a ella un macho y dos hembras, procedentes de Suecia, que se mantuvieron en un recinto cerrado de sesenta hectáreas. En 1936, en toda Europa vivían noventa y seis bisontes.

A causa de su escaso número, los bisontes europeos ya no pueden formar rebaños importantes. Viven en reducidos grupos, escondidos en los bosques más espesos.

www.zoowebplus.com