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El Canguro

Marsupial de la familia de los macropódidos. Los machos pueden medir 1,40 m más 1 m de cola, mientras que las hembras miden 1 m. Llegan a pesar hasta 80 kg, mientras que las hembras no superan los 35 kg. El pelaje del macho puede variar desde el rojo pálido a un rojo intenso, en tanto que la hembra suele ser generalmente gris azulada.

Durante un año, la madre canguro sigue ocupándose de su cachorro: lo alimenta, como es natural, pero también juega con él, posiblemente para iniciarlo en combates futuros.

En los linderos de las carreteras, en las zonas de pastos abundantes donde se reúnen los canguros en gran número y donde se reproducen fácilmente, las autoridades australianas se han visto obligadas a instalar señales especiales para advertir a los automovilistas.

El canguro, como los rumiantes, puede digerir una de las fuentes glucídicas más importantes de las plantas: la celulosa. Aunque no posee enzimas capaces de digerirla, las bacterias presentes en su estómago se encargan de hacerlo y utiliza en último término la celulosa como "carburante".

El canguro gigante (Macropus giganteus). Pese a su nombre, no es mayor que el canguro rojo. Es de color gris plateado y su hábitat son los bosques y sabanas boscosas del este australiano. Forma parte de las especies amenazadas desde 1980 y en la actualidad está protegido por leyes del Estado que regulan la concesión de los permisos de caza.

Pese a su carácter más bien plácido, los canguros rojos pelean muy bien, y el acceso a las hembras fértiles desencadena combates. Los canguros empiezan por intimidarse enfrentándose de pie uno frente a otro y a continuación se agarran con las dos manos. Estos combates rara vez son mortales, ya que generalmente el canguro más débil interrumpe la lucha y huye.

Area de dispersión de los canguros rojos.

El Canguro

(Macropus rufus)

El CANGURO ROJO (macropus rufus) es un marsupial (del latín marsupium, que significa "bolsa"), es decir se trata de un mamífero sin placenta y con una bolsa o marsupio, donde su cría completa su desarrollo.

Los canguros son aborrecidos por los criadores de ovejas australianos, ya que arrasan los pastos, y son perseguidos y exterminados tanto por su piel como por su carne. Por fortuna se ha dado la voz de alarma: su caza está reglamentada y se les han asignado parques naturales reservados.

Si en el caso del hombre el récord mundial de salto de altura es de 2,44 m y el de longitud de 8,90 m, el canguro puede superar los 3,30 m de altura y los 9 m de longitud; no obstante, sólo alcanza estas cifras cuando huye y se encuentra en terreno descubierto frente a un depredador. Sin embargo, cuando se dirige a un manantial o quiere establecer contacto con un congénere, sus saltos no sobrepasan los 1,90 m de longitud. Este avance, exclusivamente bípedo (con las patas traseras), da la impresión de que el canguro salta como movido por un resorte. En esta forma de desplazamiento puede alcanzar los 20 km/h. Sin embargo, cuando se siente amenazado, el animal se lanza a una velocidad superior.

Cuando ramonea, el canguro se inclina hacia adelante y se desplaza muy lentamente sirviéndose de sus cuatro patas, un poco a la manera de los conejos. Posa sus patas delanteras en el suelo y avanza la cola hacia el cuerpo, haciendo bascular las patas traseras. El peso se desplaza entonces hacia la parte trasera del cuerpo y hacia la cola, que hace la función de quinta pata. Los estudios realizados para valorar el gasto energético del canguro en sus desplazamientos han demostrado que, cuando un canguro se mueve a menos de 18 km/h, gasta más energía que un animal del mismo peso que corre con las cuatro patas.

En cambio, cuando acelera, el canguro gasta menos oxígeno, gracias al almacenamiento y después a la liberación de energía en sus elementos elásticos. En efecto, el larguísimo calcaneo (hueso del tarso que forma el talón) actúa como una palanca en los tendones y ligamentos del talón. Cuanto más rápidamente se desplaza el canguro, mayor tensión de los elementos elásticos provoca la fuerza aplicada a esa palanca. Cuando el animal despega para hacer un salto rápido, recupera la energía acumulada, lo que explica la disminución del consumo de oxígeno. Pese a su carácter más bien plácido, el canguro rojo sabe defenderse muy bien.

Siempre que un canguro aislado es atacado por una jauría de dingos (Canis familiaris dingo) o de perros salvajes, huye hacia el agua, donde intenta ahogar a los dingos manteniéndose de pie en ella. En caso de que esta táctica no dé el resultado apetecido, a veces debido a la escasa profundidad del agua, el canguro se apoya contra un árbol y rechaza a los asaltantes asestándoles enérgicos puntapiés, a menudo mortales cuando alcanzan el blanco. De la misma manera, cuando dos machos se pelean por una hembra, se agarran y golpean, pero si el combate adquiere tintes de violencia se asestan golpes con los pies.

Aproximadamente una hora antes de la puesta del sol, los canguros se disponen a comer y para ello se dirigen al agua. El canguro rojo, como la mayoría de los demás canguros, se alimenta esencialmente de hierbas (del 60 al 90% de su dieta alimentaria) y de plantas herbáceas de flor, como la alfalfa o el trébol. Siente una apetencia especial por el espinifex o «hierba puerco espín» (Triodia spini fex), una gramínea cuyas hojas, rígidas y puntiagudas como agujas, parecen espinas. Esta planta, que vive en las regiones áridas y semiáridas, se presenta en forma de matorrales que recubren el suelo, a veces sobre extensiones de centenares de kilómetros.

Los quenopodios, pequeñas plantas herbáceas muy ricas en sal, también forman parte de la alimentación del canguro, pero no superan nunca el 10% de su régimen. Por contra, el canguro rojo prácticamente nó consume nunca hojas de acacia ni de eucalipto como sus primos hermanos los wallaroos. No se conocen muy bien los motivos que impulsan la elección de determinadas plantas por los canguros. El equipo del biólogo australiano PT. Bailey demostró que uno de lo factores de selección podría ser la riqueza en azúcares (hidratos de carbono solubles) de ciertas plantas.

Los machos comen por término medio una hora más que las hembras, tal vez porque éstas consumen un alimento más rico en proteínas, especialmente durante los períodos de sequía, y concentran su búsqueda en los lugares donde los pastos son más favorables, probablemente para mejorar la calidad de su leche. Esto ha sido demostrado por el biólogo australiano A.E. Newsome, que estudió las diferencias del régimen alimentario entre canguros machos y canguros hembras de Australia central.

Los canguros dedican muchas horas a comer. Así, el australiano David Priddel estableció, en 1986, que cualquiera que sea la temporada, los canguros consagraban entre 7,1 y 10,5 horas al día a alimentarse. Otros estudios han demostrado que el 78%o de este tiempo reservado a ramonear era nocturno y que se centraba especialmente en las 6 horas que siguen a la puesta de sol y antes del amanecer. Durante la jornada, la alimentación tiene lugar en las dos primeras horas del día (80% del apacentamiento diurno) y justo antes de que se ponga el sol. En efecto, aunque están bastante adaptados a los climas áridos de las regiones donde viven, los canguros temen los grandes calores. Así, en el oeste de Nueva Gales del Sur, evitan exponerse a las radiaciones solares durante los períodos de mayor calor.

En libertad, el canguro rojo suele vivir en pequeños grupos muy laxos, aparentemente sin organización estricta. El grupo supera rara vez los 8 o 10 individuos, y comprende un macho, una o varias hembras y cachorros de ambos sexos. Entre los machos hay una jerarquía, las más de las veces basada en la talla, particularmente cuando se trata de cortejar a una hembra. No son raros los pequeños grupos de animales jóvenes, mientras que los canguros viejos viven solos. Es frecuente encontrar también grupos reducidos de dos o tres animales. Los canguros son, pues, bastante individualistas cuando los pastos son abundantes. En cambio, se vuelven gregarios cuando la sequía hace disminuir los pastos. Entonces son capaces de cubrir de 10 a 20 km para pacer y se reúnen en grupos de varias decenas de animales, en sitios favorables, en los raros puntos donde hay agua disponible. Los canguros ya instalados no rechazan a los recién llegados.

El canguro, como los rumiantes, puede digerir una de las fuentes glucídicas más importantes de las plantas: la celulosa. Aunque no posee enzimas capaces de digerirla, las bacterias presentes en su estómago se encargan de hacerlo y utiliza en último término la celulosa como «carburante».

Aunque prefieren salir a la hora del crepúsculo, los jóvenes machos, no temen al sol, especialmente cuando se trata de ramonear la hierba aún verde de algunos pastos frecuentados por las ovejas. Viven en grupos que llevan una vida apacible fuera de los períodos de reproducción.

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