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Las Cebras

La cebra de Burchell.
Perisodáctilo de la familia de los équidos; mide 1,30 m de altura y 2,30 m de longitud, más unos 50 cm de cola. Se distingue de las especies congéneres por tener las patas escasamente listadas y de color blancuzco; además, entre las rayas negras de su pelaje aparecen intercaladas muchas manchas oscuras. Vive en grupos, en la parte septentrional de Sudáfrica. Es velocísima en la carrera y soporta bien la cautividad, pero difícilmente se deja domar.

El cuaga.
Perisodáctilo ya desaparecido de la familia de los équidos, que medía aproximadamente 1,30 m de alzada; tenía el pelaje castaño, con rayas rojizas en el cuello y en la cruz y no listado en la parte posterior. Vivía en grupos en Africa del Sur, donde el último ejemplar fue muerto en 1858.

El rayado de las cebras de Grant es más espaciado que el de las demás cebras y cubre sólo una superficie relativamente reducida.

Como en todas las demás cebras, el rayado del pelaje de los pequeños de la cebra de Grant es pardo. Sólo progresivamente las listas sobre fondo blanco van adquiriendo el color negro definitivo.

En la cebra de Chapmann (Equus quagga chapmani), así como en la cebra de Burchell hoy casi extinguida, un determinado número de finas rayas pardas alterna con el listado negro sobre fondo blanco.

En la cebra de Grévy las listas llegan hasta los mismos cascos, pero el vientre es, en cambio, totalmente blanco.

La cebra de montaña es hoy una especie muy rara en estado salvaje. Se la puede reconocer por el enrejado triangular que forman sus rayas en la grupa.

La cola de las cebras, como la de los asnos, es sobre todo pilosa en su extremidad. La disposición de las rayas que caracterizan a estos équidos varía de una especie a otra y permite, por tanto, identificarlas fácilmente.

Area de dispersión de las cebras. Todas las especies y subespecies de cebras viven en Africa, y concretamente en las regiones centroorientales y meridionales de dicho continente.

Las únicas fotos que existen de un cuaga vivo. El último ejemplar en cautividad murió el 12 de agosto de 1883, quedando definitivamente extinta la subespecie.

Las Cebras

Se conocen con el nombre de CEBRAS varias especies de équidos distribuidas en las regiones africanas sudorientales y que se distinguen por su pelaje de fondo claro surcado por rayas negras. Las diversas especies se distinguen por el número, las dimensiones y la situación de dichas rayas, pero no siempre es fácil establecer esa distinción. Las cebras llevan vida social y suelen reunirse en grupos que a veces llegan a ser muy numerosos. En ciertas ocasiones permiten a otros animales unirse a su grupo, por ejemplo a los avestruces, grullas y búfalos. Pero son los avestruces los compañeros más fieles de estos équidos salvajes, los cuales saben que obtienen grandes ventajas de la vigilancia y de la innata prudencia de aquellas gigantescas aves.

Estos animales producen grandes daños en los cultivos de los indígenas. Casi siempre se les encuentra en la estepa abierta; de día descansan entre arbolados claros, protegiéndose del sol y de los tábanos. Las parejas en celo suelen estar juntas. En cuanto se inicia el crepúsculo, los grupos vuelven a la estepa, formando largas filas, y por la noche van a abrevar, guiadas por un experto semental. Los grupos de cebras cuentan siempre con muchas garcillas bueyeras, búfalos y antílopes que montan guardia, pues las cebras son poco prudentes.

En cuanto a su alimentación, las cebras no son muy exigentes. En las regiones donde viven habitualmente encuentran el necesario alimento, pero no siempre abundante; si la comida empieza a escasear en una zona determinada se trasladan a lugares más propicios. En efecto, lo mismo que otros muchos animales, emprenden migraciones periódicas en cuanto la sequía acaba con todo el verdor de las llanuras subdesérticas que constituyen sus zonas de residencia preferidas.

Su carácter se distingue por un infinito amor por la libertad, un innato salvajismo, la malicia y el valor; luchan valientemente, a mordiscos y a coces, contra las fieras que las atacan, hasta el punto de que las hienas prefieren dejarlas en paz. Probablemente sólo el león es capaz de abatir una cebra, puesto que incluso el audaz leopardo sólo se atreve con los individuos más débiles. Por lo tanto, el peor enemigo de la cebra es el hombre, al que estimulan las dificultades que presenta la caza de este animal y la belleza de su piel.

En realidad los équidos en estado salvaje están desapareciendo más o menos rápidamente en todos los lugares del mundo, pese a la conservación del medio en que habitan y a otras circunstancias favorables.

En su aspecto exterior la CEBRA DE BURCHELL (Equus quagga, antes Equus burchelli) recuerda mucho más al caballo que cualquiera de sus afines. Tiene el cuerpo redondeado, el lomo poco arqueado, pies robustos, crin erecta, cola larga y cubierta casi totalmente de pelos y orejas estrechas y de mediana longitud. El pelo, blando y liso, es amarillento en su parte superior y blanco en la inferior. A lo largo del espinazo ostenta una franja negra bordeada de blanco y por todo el cuerpo presenta gran cantidad de rayas negras intercaladas con otras castañas; las patas, por regla general, son uniformemente blancas y casi totalmente desprovistas de listas.

Esta cebra vive en las llanuras situadas al norte de los ríos Orange y Vaal. Actualmente su número es muy reducido y su forma típica se ha extinguido. Las costumbres de las cebras de Burchell son semejantes a las de las demás formas afines.

La CEBRA DE GRÉVY (Equus grevyi), también llamada CEBRA REAL, es sin duda la más hermosa entre todas ellas por la armonía de su cuerpo y la gracia de su porte. Con una alzada en la cruz de poco más de 1,50 m tiene una longitud de unos 2,50 m; presenta un color de fondo muy claro y bellísimo, de un delicado gamuza rosado, sobre el que destacan las rayas negras, de unos 3 cm de anchura en el tronco y de unos 8 en el cuello. Las patas están finamente listadas hasta casi la pezuña, y el vientre es blanco, sin rayas, y el hocico negro. Además de estas características, la cebra real se reconoce porque sus rayas son más estrechas y numerosas que las de cualquier otra especie.

Vive en Africa oriental, ocupando las zonas más septentrionales del área total de dispersión de las cebras. Este animal es muy aficionado al agua, por lo que muy a menudo se le encuentra, en pequeños grupos, cerca de ríos y lagunas, especialmente durante la estación seca.

La CEBRA DE GRANT (Equus quagga boehmi) es más abundante que las otras especies. Vive en la parte oriental de Africa ecuatorial; es de porte caballuno, con el cuerpo macizo y las rayas más anchas y menos numerosas que las de la cebra de Grévy. Las zonas claras predominan sobre las oscuras y el color de fondo es blancuzco o isabelino. Otras de sus características son el hocico bastante corto y el cuello esbelto.

El CUAGA (Equus quagga quagga), en otros tiempos muy abundante en Africa, está extinguido en la actualidad.

La característica más destacada de esta cebra era su coloración, pues las habituales rayas oscuras se limitaban a la parte anterior del cuerpo. El macho adulto alcanzaba una longitud de casi 2 m, más 60 cm de cola; la alzada era, aproximadamente, de 1,30 m. Este animal vivía en las altiplanicies de Africa austral, al sur del río Orange y al este del río Key; era, entre todas las cebras, la que habitaba las regiones más meridionales.

El cuaga fue haciéndose cada vez más escaso en la primera mitad del siglo pasado a consecuencia de la intensa caza de que era objeto y, probablemente, también a causa de enfermedades. El último individuo en libertad fue muerto en Aberdeen en 1858, y el último en cautividad murió en Amsterdam en 1883. Varios museos conservan, en total, una veintena de ejemplares disecados de este animal, uno de ellos en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid.

En 1987 se inició un proyecto, llevado a cabo en Sudáfrica, que intenta, mediante manipulación genética, recuperar al Cuaga de la extinción y reintroducirlo en reservas en su habitat original.

Esta foto constituye un documento insólito por cuanto en libertad las cebras de distintas especies no suelen aparecer juntas. Aquí vemos en primer plano, una cebra de Grévy mientras que las de más atrás son cebras de Grant.

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