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El Chimpancé

Simio de la familia de los antropomorfos. Es el más inteligente de los monos. Puede alcanzar 1,60 m de estatura. Tiene el pelaje de color negruzco y, normalmente, anda a cuatro patas. Vive en las selvas del África occidental y se nutre de sustancias vegetales y animales.

El chimpancé se mueve sobre los árboles con gran agilidad, pero cuando presiente el peligro se siente más seguro en el suelo, donde, aunque sea capaz de asumir la posición erecta, tiene costumbre de andar a cuatro patas, apoyando la planta de las extremidades posteriores y el dorso de las últimas falanges de las anteriores.

El chimpancé pesa al nacer aproximadamente un kilo y medio, pero su crecimiento es rápido y se completa en seis o siete años, alcanzando, al propio tiempo, la madurez sexual. Los chimpancés jóvenes, como estos dos de la foto, son (en mucho mayor grado que los adultos) vivaces, activos, amistosos y dispuestos a aceptar la compañía de otros animales y del hombre.

Expresiones propias del chimpancé. Es bien conocida la excepcional capacidad de aprendizaje de este mono y su posibilidad de halla soluciones inteligentes, o sea no dictadas por el instinto, para los pequeños problemas de orden alimenticio.

La mímica de los chimpancés tiene a menuda no poca semejanza con los gestos y ademanes humanos. Este cachorro, ocupado en chuparse el dedo, evoca en forma irresistible la actitud del niño sorprendido e intimidado.

Este robusto chimpancé de cara negra pertenece a una de las diferentes variedades de la especie. Presenta un aspecto casi tan impresionante como el del gorila, con el que se le confunde a veces.

Area de dispersión de los chimpancés. Vive en las selvas de las altiplanicies del África centrooccidental, desde Gambia hasta la región de los grandes lagos.

El Chimpancé

(Pan troglodytes)

El CHIMPANCÉ (Pan troglodytes) es bastante menor que el gorila y, en proporción, tiene el tronco más corto. Los chimpancés adultos de sexo masculino pueden alcanzar, en posición erecta, una estatura que varía entre 1,30 m (que es una medida difícilmente superada por las hembras) y 1,60 m. Todos los machos adultos tienen hombros anchos y tórax macizo, en forma de tonel; el tórax es musculoso, pero no se distingue del tronco. Los brazos, muy largos, cuelgan por debajo de las rodillas y están muy musculados.

El chimpancé tiene el cuerpo recubierto por un pelo liso, ni velloso ni lanudo, generalmente de color negro profundo, pero que en algunos ejemplares aparece con reflejos castaño rojizos y mates.

Anda sobre las cuatro extremidades; repliega los dedos contra el hueco de la mano, cuyo dorso, por lo tanto, se halla cubierto por callosidades ambulatorias. Y, en cambio, utiliza el pie, tanto con los dedos plegados como extendidos. Hay que señalar que el chimpancé no consigue mantener durante largo rato la posición erecta y siempre tiende a apoyar las manos en el suelo.

El chimpancé, en nuestros días, vive en las grandes selvas ecuatoriales del África centro occidental.

No puede afirmarse que los chimpancés hagan vida social; es muy extraño hallar reunidos a más de cinco, y nunca a más de diez, prácticamente. Se reúnen en grupos más numerosos sólo cuando tienen ganas de jugar y divertirse en compañía. Son animales que construyen sus nidos sobre los árboles, a no excesiva altura, entrecruzando ramajes y ramitas que apoyan en una rama en horquilla, necesariamente sólida. Algunas veces aparece uno de estos nidos en la extremidad de una gruesa rama frondosa, a ocho, diez y hasta doce metros del suelo.

Los chimpancés no tienen vivienda fija. Cambian de residencia según las circunstancias, ya sea para proveerse de alimentos o por otros motivos. Los hallamos con mayor frecuencia en zonas montañosas, tal vez porque las llanuras cultivadas por los indígenas, son siempre menos boscosas y suelen carecer de árboles aptos para la construcción de sus nidos. Generalmente, hay en cada árbol un solo nido o, como máximo, dos, colocados, en este caso, a considerable distancia entre sí.

El chimpancé, en libertad, se sienta únicamente cuando quiere reposar. Si no, está siempre en pie o anda. Si advierte que es observado, se apoya en sus cuatro extremidades y huye velozmente. Es un excelente trepador, cosa que se comprende fácilmente observando la estructura de su cuerpo. Para divertirse, se deleita lanzándose de un árbol a otro, con una agilidad maravillosa. Se nutre de nueces, fruta, hojas, yemas, y, tal vez, de raíces. Alguna vez se aventura entre los platanales y en los árboles frutales que los indígenas suelen plantar en medio de sus campos de maíz, o bien se detiene en los poblados abandonados por los mismos hasta agotar los frutos de papaya que, en aquellas zonas, se dan en abundancia. Cuando una determinada localidad ya no ofrece suficiente alimento el chimpancé emigra hacia otras zonas, siempre para hallar con qué nutrirse. Es un animal dotado de viva inteligencia y de un inmenso amor hacia su prole.

Para defenderse, el chimpancé es capaz de entablar con el hombre una furiosa lucha cuerpo a cuerpo; si teme ser capturado se resiste tenazmente, rodeando con sus brazos el cuerpo del adversario e intentando morderle con sus poderosos dientes.

El excepcional desarrollo de los caninos, observable en los chimpancés adultos, podría señalar su inclinación a alimentarse de carne. No obstante, los chimpancés se vuelven carnívoros únicamente cuando son domesticados por el hombre. Los dientes caninos, por lo tanto, tienen tan sólo una función defensiva, y cualquier chimpancé que se vea obligado a luchar contra un hombre los usará sin dudar un momento.

En su caracter y en su comportamiento tienen razgos tan parecidos a los del hombre que hacen olvidar la parte de animalidad que, por lo demás, presenta características completamente singulares. Y si su cuerpo es, netamente, el de un animal, su inteligencia no es inferior a la de un niño de corta edad. El chimpancé tiene grandes dotes imitativas, al igual que los niños cuanto intentan remedar a los adultos: imita, por tanto, con inteligencia y raciocinio. Acepta, de buen grado, las enseñanzas y aprende con facilidad. Se halla siempre ocupado en algo, pero no emprende ninguna tarea si no se siente capaz de llevarla a cabo con éxito, y en todo momento es consciente de sus acciones, que parecen el resultado de una larga reflexión previa. Entiende lo que se le dice y, a su vez, se hace entender, aunque no sea capaz de expresarse por medio de palabras; para manifestar con gran claridad sus deseos le bastan pocas sílabas y una serie de sonidos muy acentuados. Sabe reconocer los lugares y las cosas que le rodean y tiene conciencia de su condición. En convivencia con el hombre reconoce la superioridad intelectual de éste y se somete a ella, pero cuando trata con los otros animales tiene plena conciencia de su propia superioridad, especialmente si establece relación con otros monos, a los que considera seres totalmente inferiores. Sabe distinguir los niños de los adultos y, tanto con unos como con los otros, da rienda suelta a su carácter, caprichoso y juguetón.

Inducido por su extraordinario deseo de aprender es capaz de interpretar los sucesos de una manera lógica y, por lo tanto, de sacar provecho de cada nueva experiencia. Es prudente, listo, tenaz en sus deseos, pero no obstinado: quiere tener lo que le corresponde, sin por ello pretender tener siempre razón. Es de humor mudable: alegre y vivaz hoy, puede ser mañana triste e irascible, según las circunstancias. Se halla muy a gusto con ciertas compañías, mientras otras le aburren. Le placen las bromas de buen gusto y únicamente éstas. Expresa sus sentimientos como podría hacerlo un hombre: aunque esté muy contento no ríe nunca y se limita a adquirir una graciosa expresión de hilaridad. En cambio manifiesta sus impresiones dolorosas acompañando las expresiones del rostro con lastimeros sonidos de los que resulta fácil captar el significado porque tienen mucho de humano. Toma cariño a quien le trata con benevolencia y es muy poco amable con los demás. Si está afligido por algún motivo, parece estar desesperado: se tira tierra sobre el dorso, se golpea con las manos y con los pies, se arranca y enmaraña el pelo. Indiscutiblemente existen otros monos de facultades intelectuales parecidas a las suyas, pero en el chimpancé estas facultades siempre encuentran una manifestación límpida, explícita y casi humana.

El chimpancé es tan torpe y pesado al andar como ágil en cualquier otro movimiento. Generalmente camina a cuatro patas, manteniendo el cuerpo ligeramente oblicuo, como todos los monos antropomorfos. Si, en cambio, transporta alguna cosa, se levanta hasta adquirir una posición casi erecta, apoyando en el suelo solamente una mano y andando con rapidez. Anda sobre sus dos patas traseras sólo en casos excepcionales.

Es empero al trepar cuando desarrolla toda su agilidad; puede decirse que trepa como un hombre, en lugar de hacerlo como un animal. Es también extraordinario en cualquier ejercicio acrobático: se sujeta con los brazos a una rama o a cualquier otro sostén para exhibirse en larguísimos saltos que lo llevan de rama en rama; salta muy bien, pero sólo cuando está seguro de que puede hacerlo.

Además de la especie principal, Pan troglodytes troglodytes, existe otra variante de chimpancé: el BONOBO o CHIMPANCÉ PIGMEO (Pan troglodytes paniscus).

Esta interesante y rara forma de antropomorfo vive en la lluviosa selva situada al sur del río Congo y está tan estrechamente ligada a ese ambiente que su conservación condicionará para esa especie la supervivencia.

Respecto al chimpancé común el bonobo tiene, además de las dimensiones sensiblemente menores, un cuerpo más esbelto, un cráneo más esférico y orejas de menor tamaño; sus labios son rojizos. En el pie, el segundo y el tercer dedo se hallan parcialmente unidos.

Poco se sabe de sus costumbres, si no es que vive en tribus, que pueden llegar a los treinta individuos. Parece tener un temperamento menos agresivo que el chimpancé mayor, respecto al que también parece demostrar una inteligencia más elevada.

Observaciones sobre los chimpancés en estado salvaje han permitido establecer diferencias entre la conducta de los que viven en la selva y la de aquellos que pueblan las sabanas. Estos últimos muestran una sociabilidad más acusada y mayor tendencia a andar sobre dos patas y a utilizar como instrumentos bastones y otros objetos. Los chimpancés de la sabana tienen, además, unas costumbres más evolucionadas que sus primos hermanos de la selva.

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