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El Gato Montés Euroasiático

Carnívoro de la familia de los félidos; mide de 75 a 85 cm de longitud, más 35 de cola, y unos 35 a 40 cm de alzada. Su peso es de unos 8 ó 9 kg. Posee un pelaje espeso, largo, gris, con rayas oscuras. La cola, con anillos negruzcos, presenta un grosor uniforme en toda su longitud. Vive solitario en los bosques de Europa y de Asia occidental. Habilísimo trepador, devora aves y pequeños mamíferos.

El gato montés vive exclusivamente en zonas boscosas y se esconde en los árboles para, desde lo alto de una rama, permanecer con paciencia tenaz al acecho de sus presas.

Estos félidos, cualquiera que sea su edad, son siempre muy exigentes en cuanto a la comida. Incluso en cautividad prefieren ratones y pequeños pájaros; beben gustosamente la leche y rechazan decididamente la carne de caballo; si sólo son alimentados con carne de buey o de ternera mueren al poco tiempo. Su rarísima presencia en los zoos es la consecuencia de las dificultades de su cría.

El Gato Montés Euroasiático

(Felis Sylvestris)

Entre los félidos del Viejo Mundo, el primer lugar le corresponde al GATO MONTÉS, una de las dos especies de esta familia que aún no se ha extinguido en el antiguo continente. Durante mucho tiempo el gato montés fue considerado como el antecesor de nuestro gato doméstico, pero observaciones más rigurosas no confirmaron esta hipótesis. En efecto, el gato montés alcanza casi las dimensiones del zorro; por lo tanto, es mucho mayor y robusto que el gato doméstico, del que se diferencia por el pelaje, que es más espeso; los bigotes, más abundantes; la mirada, más salvaje, y la dentadura, más robusta. Además su cabeza es mayor, el cuerpo más tosco, la cola espléndida y bastante más gruesa y ligeramente más corta que la del gato doméstico.

Descripción:

El pelaje es espeso y largo, gris rojizo y a veces, en la hembra, gris amarillento; el hocico es de un tono ocre, y la piel de la nariz de color carne. De la frente parten cuatro rayas negras que pasan entre las orejas: las dos centrales se prolongan en el dorso, reuniéndose para formar una banda negra que recorre la línea dorsal; de ella salen, hacia los lados, rayas transversales no muy claramente dibujadas y bastante más oscuras, que se dirigen hacia el vientre, que es amarillento y manchado en negro.

Las patas presentan escasas rayas transversales negras, y la planta del pie es muy oscura. La cola está adornada por tres o cuatro anillos negruzcos; los ojos son amarillos, y las orejas gris herrumbre en la parte exterior y blancuzcas en el interior.

Distribución

El gato montés habita en gran parte de Europa, a excepción de las regiones más septentrionales, llegando hasta Ucrania y la zona del Cáucaso; también se halla presente en Asia Menor.

Hábitat

Su lugar predilecto son los grandes bosques muy espesos, particularmente los de coníferas, y en ellos prefiere los lugares más desiertos y solitarios, con rocas que le ofrezcan escondrijos seguros. También se refugia en los huecos de los árboles. Y asimismo suele ocupar las madrigueras abandonadas por otros animales, particularmente durante la estación fría.

Comportamiento

Este animal inicia su actividad a la hora del crepúsculo: dotado de agudísimos sentidos, paciente y astuto, acecha cautelosamente sus presas, casi siempre pequeñas aves y ratones. Pero ataca también a animales de gran tamaño, saltándoles sobre el lomo y clavándoles la zarpa en el cuello. En las orillas de los lagos y de los torrentes se dedica a la caza de pájaros acuáticos y peces, de los que sabe apoderarse con gran maestría.

La época del celo corresponde a febrero y los nacimientos tienen lugar en abril, tras una gestación de nueve semanas. Parece demostrado que el gato montés se aparea con el doméstico, aunque no puede decirse que, en otras circunstancias, estas especies vivan en armonía. Pero lo que es evidente es que se han cazado muchos ejemplares que se consideran híbridos de ambas especies.

El gato montés, herido o amenazado por algún peligro, se muestra cobarde, extremadamente prudente y sólo parece importarle evitar la muerte a cualquier precio. En tales casos, ni siquiera la madre defiende a sus pequeños y sin dudarlo los abandona a su destino.

Reproducción

Cuando espera el nacimiento de la prole, este félido busca una madriguera o un refugio entre las rocas o en el hueco de un árbol, donde vienen al mundo los pequeños, en número de cinco o seis y con los ojos cerrados. Terminada la lactancia, la madre les proporciona ratones y otros roedores, topos y pajarillos.

El gato montés tiene el hocico anaranjado y la nariz rosada. Sus orejas aparecen separadas, en ocasiones casi horizontales; y en su cuello son visibles diversas manchas blanquecinas.

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