El dik-dik
La comparación con este enorme sapo permite apreciar mejor la minúscula talla del dik-dik joven que lo acompaña. De ahí la designación de antílopes enanos que se da a esta y otras especies menores.
La talla de los antilopinos es muy variable. Algunas especies como estos dik-dik, no pesan más de tres o cuatro kilos. 
El DIK-DIK también llamado BENI-ISRAEL según los pobladores de Massaua, ó DICH-DICH, es uno de los rumiantes más graciosos que existen. Su cuerpo es macizo y las patas extraordinariamente delgadas, con los pesuños largos, estrechos y agudos; las uñas posteriores son casi invisibles. Las orejas son largas y la cola muy corta, reducida a un simple muñón cubierto de pelo corto. El pelaje que cubre el cuerpo es fino y bastante largo, de color gris o rojizo, que en el lomo se vuelve castaño, tirando también a rojizo y, en otras partes blanco. Cuernos, pesuños y sacos lacrimales son , en cambio, totalmente negros. Rasgos típicos de estos animales son su cabeza redondeada, la nariz aguda y el hocico pequeño.
El dik-dik abunda en las costas nororientales de Abisinia y en la vecina provincia sudanesa de Kassala, si bien los antílopes enanos en general viven en casi todas las zonas boscosas, tan abundantes en Africa. Estos minúsculos antílopes se encuentran a sus anchas en los bosques más espesos, impenetrables para antílopes de mayor tamaño, logrando siempre abrirse camino hasta en los arbustos espinosos.
Los dik-dik, incluso en cautividad, conservan sus costumbres: no pierden totalmente su innata timidez y si sorprenden en alguna persona extraña un movimiento brusco, en seguida se acurrucan e intentan esconderse, aunque no tarden en recuperar su acostumbrada confianza.